Cada depósito está provisto de una boca
que regula la salida del producto. Se procede entonces al envasado, que realizaremos en
sacos de rafia de peso variable entre 25 y 35 kilogramos. La rafia es el material adecuado
para conservar la madera en el mejor estado, ya que permite el contacto de la madera con
el oxígeno atmosférico, evitando así su putrefacción con el paso del tiempo si permanece
almacenada. Todos los sacos van sellados por su parte superior garantizando las mejores
condiciones de entrega.
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